1 de abril de 1939, día de la victoria. Cuando España venció al comunismo, al socialismo, al terrorismo y al separatismo y recuperó el camino de la decencia.

En el día de hoy, cautivo y desarmado el Ejército Rojo, han alcanzado las tropas na- cionales sus últimos objeti- vos militares. La guerra ha terminado. El Generalísimo Franco Burgos, 1° Abril 1939.
PERO GRULLO DE ABSURDISTÁN
El 1 de abril de 1939 marcó el fin de la Guerra Civil Española con la victoria del Bando Nacional sobre la Segunda República y sus aliados comunistas, socialistas, anarquistas y separatistas. Este acontecimiento no solo significó la restauración del orden y la unidad nacional, sino que también sentó las bases para una España que, en décadas posteriores, experimentaría una estabilidad política, un crecimiento económico sin precedentes y una profunda transformación social.
La Guerra Civil: Un Conflicto entre Civilización y Barbarie
Desde 1931, la Segunda República estuvo marcada por un desorden social sin precedentes. Las reformas radicales, la persecución religiosa y la violencia callejera desangraron al país. Los sectores revolucionarios, inspirados por la Unión Soviética y la Internacional Comunista, pretendieron convertir España en un satélite del totalitarismo rojo, eliminando la religión, la propiedad privada y las instituciones tradicionales.
El golpe de Estado de julio de 1936, al que le siguió una guerra encarnizada, fue la respuesta de los sectores patrióticos, del Ejército, la Iglesia y la sociedad civil al desorden y la destrucción promovidos por el Frente Popular. La victoria de 1939 supuso el triunfo del orden sobre el caos, de la unidad nacional sobre el separatismo y de la tradición sobre la subversión marxista.
La Reconstrucción Nacional y el Milagro Económico
Con la victoria de Francisco Franco, España inició un periodo de reconstrucción basado en la estabilidad política y en una economía orientada al desarrollo industrial y la creación de una próspera clase media. El Estado franquista impulsó una serie de reformas económicas que, a partir de la década de 1950, dieron lugar al «Milagro Económico Español». En menos de dos décadas, España pasó de ser un país devastado por la guerra a convertirse en la novena potencia económica mundial.
El franquismo garantizó la protección de los trabajadores mediante la creación de Magistraturas de Trabajo, la construcción masiva de viviendas sociales y el desarrollo de infraestructuras clave como carreteras, pantanos y electrificación rural. Además, la política de fomento de la natalidad y el apoyo a la familia permitieron un crecimiento demográfico sostenido que contrasta con la crisis actual de natalidad.
La Deriva del Régimen del 78: Despilfarro, Corrupción y Degradación Social
Desde la Transición, España ha sufrido una progresiva descomposición de sus instituciones y valores. El crecimiento descontrolado del gasto público, el clientelismo político y la expansión del Estado del bienestar han generado una deuda pública insostenible. La seguridad ciudadana se ha deteriorado, el empleo precario y el paro juvenil alcanzan cifras alarmantes, mientras la educación ha sido devastada por reformas ideológicas que han deteriorado el nivel académico.
La imposición de leyes de «memoria histórica» y «memoria democrática» buscan reescribir la historia y criminalizar a quienes defienden la verdad sobre el franquismo. Se han eliminado las libertades en nombre de la corrección política y se ha permitido el crecimiento de separatismos que amenazan la unidad nacional.
Conclusión
El 1 de abril de 1939 no solo marcó el fin de una guerra, sino el inicio de una España fuerte, unida y próspera. Frente a la decadencia actual, la historia del franquismo representa un ejemplo de disciplina, orden y progreso. Quienes buscan demonizar esta etapa lo hacen desde la ignorancia o el resentimiento. Es nuestro deber recordar la verdad histórica y reivindicar la memoria de quienes lucharon por la grandeza de España.