CAROLUS AURELIUS CALIDUS UNIONIS
La política española se encuentra en una encrucijada. Tras años de gobiernos liderados por Pedro Sánchez y la coalición con los principales enemigos de España (socialistas, comunistas, filoetarras y separatistas), el debate sobre el futuro del país se intensifica. La pregunta no es sólo quién ocupará el poder tras un eventual cambio de gobierno, sino qué modelo político y social se pondrá en práctica para abordar los profundos desafíos a los que se enfrenta España. ¿Será suficiente derogar las leyes del «sanchismo» o se necesita una transformación más profunda? Y, sobre todo, ¿están el Partido Popular (PP) y VOX preparados para liderar esa regeneración?
El Partido Popular: ¿Un cambio real o continuidad moderada?
El PP, liderado actualmente por Alberto Núñez Feijóo, ha sido objeto de críticas por su aparente falta de definición ideológica. Históricamente, el partido ha evolucionado desde sus raíces en Alianza Popular hacia posiciones más cercanas al consenso socialdemócrata. Este giro ha generado descontento entre los españoles que esperaban del PP una defensa más firme de valores tradicionalmente asociados al liberal-conservadurismo y al humanismo cristiano.
Durante los gobiernos de José María Aznar y Mariano Rajoy, el PP llevó a cabo políticas que muchos consideran alineadas con la agenda progresista. Por ejemplo, la creación de los «institutos de la mujer», la legislación sobre violencia de género y la transferencia masiva de competencias a las comunidades autónomas son medidas que marcaron un alejamiento de sus principios originales. Estas decisiones han llevado a algunos a afirmar que el PP es «igual al PSOE, pero con cuatro años de retraso». A lo largo de su trayectoria en ayuntamientos, diputaciones, cabildos insulares, gobiernos regionales, el gobierno central e incluso en el Parlamento Europeo, el PP ha mostrado una tendencia a seguir las políticas del PSOE con cierto desfase temporal. Incluso durante el gobierno de Aznar, se impulsaron políticas aprobadas en la Conferencia Mundial sobre la Mujer de la ONU en Pekín, sentando las bases de la legislación sobre violencia de género.
En cuanto a economía, las propuestas del PP tampoco han logrado diferenciarse significativamente del modelo socialdemócrata predominante. Esto ha alimentado la percepción de que el partido no está dispuesto a realizar reformas estructurales profundas ni a enfrentarse a los problemas derivados del excesivo gasto público y la creciente deuda nacional.
Feijóo celebra tres años al frente del PP en un contexto de tensiones internas
Alberto Núñez Feijóo celebrará el próximo miércoles, 2 de abril, su primer trienio como presidente del PP. Para conmemorarlo, ha convocado a todos los diputados, senadores y eurodiputados a la 27ª interparlamentaria del partido en Sevilla, la ciudad donde fue elegido tras la crisis provocada por el enfrentamiento entre Pablo Casado e Isabel Díaz Ayuso.
Sin embargo, esta celebración no contará con la presencia de los barones autonómicos del partido, a diferencia del año pasado. La ausencia de Carlos Mazón, presidente de la Comunitat Valenciana, sobresale especialmente debido a su problemática gestión de la DANA, gota fría, del 29 de octubre y su nuevo pacto con Vox para aprobar los Presupuestos autonómicos de 2025, asuntos que podrían generar tensiones durante el evento. De hecho, según fuentes cercanas al partido, varios barones autonómicos bloquearon sus agendas ante la posible presencia de Mazón.
La interparlamentaria de Sevilla también servirá para dar visibilidad a Juanma Moreno, presidente de la Junta de Andalucía, quien ejercerá de anfitrión y deberá convocar elecciones autonómicas, como tarde, en el verano de 2026. Este tipo de encuentros, con casi 300 parlamentarios invitados, buscan insuflar energía al partido, reforzar los mensajes políticos y criticar al Gobierno central.
A pesar de la celebración, la realidad es que Feijóo no logró alcanzar la Moncloa en las últimas elecciones generales, y la suma con Vox no fue suficiente para obtener los 176 escaños necesarios. El nuevo gobierno que salga de las elecciones, cuando Pedro Sánchez decida convocarlas, deberá emprender un proyecto de profundísima regeneración que vaya más allá de pequeñas y temerosas reformas, un programa de gobierno que no se limite a apuntalar el sistema sin ir a la raíz de los problemas; todo ello pese al pequeño margen de maniobra que pueda estar dispuesto a permitir Bruselas.
España necesita una cirugía de choque: Un plan de acción claro y rotundo
España estará obligada a afrontar desafíos graves: una economía en recesión, una inflación descontrolada, niveles récord de inmigración ilegal, aumento de la pobreza y crisis en sectores clave como la enseñanza, la sanidad y la seguridad pública. A escala internacional, las tensiones geopolíticas y la incertidumbre económica global agravan aún más el panorama.
Ante esta situación, muchos ciudadanos demandan un proyecto político ambicioso que no se limite a pequeñas reformas ni a apuntalar el sistema actual. Se requiere una ruptura con las dinámicas caciquiles y oligárquicas que han caracterizado la política española en las últimas décadas. Tanto el PP como VOX deben dejar de seguir la agenda que les impone el gobierno de Pedro Sánchez y empezar a exponer a los españoles cuál es la realidad, por muy impopular que pueda ser. Es imprescindible hacer llegar un diagnóstico lo más ajustado y realista de la terrible situación que vive España: una deuda pública cercana a los dos billones de euros, que hipoteca nuestro futuro y el de nuestros hijos; baja natalidad y el enorme riesgo que esto implica para las pensiones de nuestros mayores y futuras generaciones; España como campeón europeo del paro, del intervencionismo estatal, del abandono temprano de los estudios y del fracaso escolar; la baja calidad de la enseñanza; los sobrecostes en la contratación de obra pública y la compra de bienes y servicios; la enorme corrupción, el despilfarro sin control de clase alguna y sin medidas disuasorias para perseguir y castigar a los corruptos, entre muchos otros problemas que nos hacen encabezar cualquier ranking negativo a escala internacional.
Conclusión: ¿Está preparado el PP para liderar?
Esta regeneración de la que se viene hablando no vendrá de los mismos actores políticos que han sido cómplices, por acción u omisión, de la decadencia nacional. Es imprescindible que alguien, o un grupo de personas, provenientes de las élites empresariales, intelectuales no progresistas y de entre los profesionales liberales, con probada experiencia de éxito en la gestión de dineros ajenos, den un paso adelante y lideren una gran coalición de derechas con un programa decente e ilusionante. Solo así podrá generarse la confianza y el impulso necesarios para revertir el rumbo de España y construir un futuro basado en el rigor, la responsabilidad y el sentido común.
Ese es el único camino si se pretende evitar otra decepción como la que supuso el PP de Mariano Rajoy hace una década, evitando que la socialdemocracia, el feminismo de género, el despilfarro, la corrupción y los separatismos sigan marcando la política española.
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