El Frente Amplio, el Frente Estrecho y la madre que los parió.
RAMIRO GRAU MORANCHO

No hay pan para tanto chorizo.
Sánchez, ante la imposibilidad de crecer ante un electorado con dos dedos de frente, e incluso de uno, ha optado por robar votos a los partidos de extrema izquierda, radicalizando a su partido sanchista (el PSOE, en realidad, ya no existe), sin darse cuenta de que necesitaría esos apoyos para poder gobernar.
O sí, pero le da igual.
Ante las escasas perspectivas electorales de todos esos partidos a la izquierda del sanchismo, pues les ha comido el terreno, sus líderes intentan resucitar un nuevo Frente Popular, en el que confluyan todas las izquierdas.
Pero, como siempre, las izquierdas son lo más parecido a una jaula de grillos, y empiezan a aparecer los frentes amplios, los frentes estrechos, y las cabezas de ratón, que no quieren ser colas de león; en su caso, más bien de hienas.
Y uno piensa, en su ingenuidad pueblerina, ¡qué mal está España para que los líderes sean Ada Colau, Irene Montero y Gabriel Rufián!, tres personas absolutamente prescindibles en la vida pública nacional…, lideren a esa troupe.
En efecto, si piensan que quienes han hundido a sus respectivos partidos, y solo se han preocupado de sus propios intereses, van a salvar a ese nuevo frente desunido de Judea, digo de la ex España, lo tienen claro.
Clarísimo.
Colau, un desastre de alcaldesa de Barcelona, que ha acreditado suficientemente su total incompetencia e incapacidad para gestionar nada.
Montero, la odiadora de los hombres, y la indiferencia ante la tragedia de Ceuta, con decenas y decenas de niñas, menores de edad, violadas, y que propugnó una nefasta ley del “solo sí es sí”, que supuso la libertad de miles de delincuentes sexuales, por la disminución de las penas, o la ley de cambio de sexo, que permite castraciones e intervenciones quirúrgicas irreversibles, ¡sobre menores de edad!, etc., debería estar en la vida privada, pero claro, hay que vivir a todo tren, y mantener su chaletazo y a los tres churumbeles.
Y Rufián, un insultador profesional, que es una vergüenza que el Congreso haya permitido, y siga permitiendo sus continuar difamaciones, insultos, injurias y calumnias, más propios de un matón de los bajos fondos, que otra cosa.
Si estos van a ser determinantes en el ¿futuro? de España, es para echarse a llorar, y hacerse fraile cartujo.
¡Que Dios y la Virgen del Pilar se apiaden de nosotros!
Vamos a llorar como niños lo que no hemos sabido defender como hombres.
Eso sin contar con que todavía no tengo claro que vaya a haber elecciones realmente el 29 de noviembre, y el tahúr de La Moncloa no se acabe sacando de la bocamanga algún estado de alarma o de excepción, real o inventado, que suspenda la convocatoria electoral.
Al fin y al cabo, los marroquíes comen de su mano, y es el perro, sumiso y apaleado, de Mohamed VI.
Mientras tanto, y según me cuenta un amigo ferretero, que tiene su negocio debajo de mi casa, han agotado las existencias de piolets.
No sé si para estrellarlos los de frente de Judea, digo de la ex España, en sus cabezas, o en las nuestras.
Prefiero lo primero, la verdad.
Que se maten entre ellos, que no hay escaños para tanto chorizo.
Ramiro Grau Morancho,
Académico, jurista y escritor.
La triste y dura realidad…
¡Y pensar que tres acémilas, como Colau, Rufián y Montero, pueden ser algo en España…!