29 DE NOVIEMBRE: LA DESCONFIANZA ES UN ARMA CARGADA DE FUTURO

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Carlos Aurelio Caldito Aunión.

Pedro Sánchez ha convocado a los españoles a las urnas el próximo 29 de noviembre.

Perfecto.

Ahora falta algo bastante más importante que escuchar mítines, contemplar carteles electorales y esperar delante del televisor a que, a las diez de la noche, aparezca una pantalla con porcentajes, diputados de colores y un rótulo que diga: «99,7 % escrutado».

Falta vigilar las elecciones.

Porque votar es solamente la primera mitad del asunto.

La segunda consiste en comprobar qué ocurre con nuestro voto después de introducirlo en la urna.

Y ahí convendría que PP y VOX abandonaran cualquier complejo y recordaran una vieja máxima que debería figurar en el frontispicio de toda democracia digna de ese nombre:

La desconfianza es un arma cargada de futuro.

No hablo de creer en conspiraciones.

Hablo justamente de lo contrario.

No creer. Comprobar.

No confiar ciegamente en el Gobierno.

Ni en la empresa que transmita datos.

Ni en una pantalla.

Ni en una aplicación informática.

Ni siquiera en las propias mesas electorales.

Para eso existen actas, interventores, apoderados, Juntas Electorales, reclamaciones y procedimientos legales.

LA NOCHE ELECTORAL NO ES EL ESCRUTINIO GENERAL

Una de las grandes confusiones de nuestra democracia consiste en identificar el espectáculo televisivo de la noche electoral con el resultado jurídico definitivo.

No son lo mismo.

La Ley Orgánica del Régimen Electoral General establece expresamente un procedimiento denominado ESCRUTINIO GENERAL.

No «estimación».

No «avance».

No «proyección».

No «datos proporcionados por el Ministerio del Interior».

Escrutinio general.

Y la ley dispone que debe realizarse públicamente por la Junta Electoral correspondiente el quinto día posterior a la votación.

Además, ordena abrir sucesivamente la documentación procedente de las mesas electorales, dar cuenta de los resúmenes de votación de cada una y verificar el recuento y la suma de los votos admitidos según las actas de las mesas.

Eso dice la ley.

Pues cúmplase.

Entera.

Sin prisas.

Sin atajos.

Sin sustituir el procedimiento jurídico por la maravillosa comodidad de un ordenador que nos proporciona un resultado provisional pocas horas después de cerrar los colegios.

PP Y VOX DEBEN ESTAR ALLÍ

PP y VOX deberían anunciar desde ahora que estarán presentes en cuantos actos de escrutinio permita la ley.

Con representantes.

Con abogados.

Con apoderados.

Con copias de las actas.

Y con sus propios datos recogidos mesa por mesa durante la jornada electoral.

Si existen decenas de miles de mesas electorales, deberían aspirar a disponer de decenas de miles de fotografías y copias de actas.

Después sólo hay que hacer algo antiquísimo que los seres humanos practicábamos mucho antes de que existieran los ordenadores:

SUMAR.

Mesa por mesa.

Municipio por municipio.

Provincia por provincia.

Y comparar.

¿Coinciden los resultados transmitidos provisionalmente la noche electoral con las actas recogidas por los interventores?

Magnífico.

¿Coinciden esas actas con las examinadas posteriormente durante el escrutinio general?

Magnífico.

¿Coinciden las sumas?

Magnífico.

Entonces nadie necesitará creer a nadie.

Estarán los documentos.

LA DEMOCRACIA NO PUEDE FUNCIONAR SOBRE LA BASE DEL «CONFÍE USTED EN MÍ»

España tiene demasiada historia electoral para exigirnos ingenuidad.

Las elecciones municipales de abril de 1931 desencadenaron, en apenas cuarenta y ocho horas, el derrumbamiento de una Monarquía.

Las elecciones de febrero de 1936 continúan siendo objeto de una áspera controversia historiográfica acerca de irregularidades, fraudes localizados, revisión de actas y adjudicación de escaños.

En marzo de 2004, España sufrió el mayor atentado terrorista de su historia reciente apenas tres días antes de unas elecciones generales, alterando por completo el escenario político de aquellas jornadas.

Y nuestra historia política más cercana tampoco aconseja convertir la credulidad en virtud cívica.

¿La conclusión?

Muy sencilla.

Las instituciones humanas están dirigidas por seres humanos.

Y allí donde existen poder, intereses, carreras políticas, dinero y posibilidad de gobernar un país, la vigilancia nunca sobra.

Nunca.

LAS PAPELETAS

Existe además otra cuestión que debería abrir inmediatamente un debate.

Terminada la votación y realizado el escrutinio de la mesa, la propia LOREG ordena destruir las papeletas válidas, conservándose las nulas y aquellas contra las que se haya formulado una reclamación.

Eso es hoy lo que dice la ley.

Precisamente por eso habría que cambiarla.

Resulta difícil explicar que, en pleno siglo XXI, almacenemos durante años millones de documentos administrativos perfectamente prescindibles y, sin embargo, destruyamos pocas horas después de la votación el documento físico mediante el cual un ciudadano ha expresado su voluntad soberana.

¿Por qué?

¿Por qué no conservar todas las papeletas durante unas semanas?

¿O durante varios meses?

Precintadas.

Identificadas por mesa.

Custodiadas judicialmente.

Con prohibición absoluta de acceso salvo resolución de la autoridad electoral o judicial competente.

Eso permitiría algo extraordinariamente sencillo en caso de controversia:

volver a contar.

No interpretar.

No extrapolar.

No preguntar a una empresa informática.

No mirar una base de datos.

Abrir una urna precintada y contar las papeletas.

Una, dos, tres, cuatro…

Hasta la última.

NO SE TRATA DE CREER QUE VA A HABER FRAUDE

Ni siquiera hace falta partir de esa premisa.

Se trata de algo bastante más elemental:

organizar las elecciones de manera que resulte extraordinariamente difícil cometerlo y extraordinariamente fácil descubrirlo.

Ésa es la diferencia entre confianza y control.

La confianza dice:

—Estoy seguro de que nadie hará trampas.

El control responde:

—Me importa muy poco lo que usted asegure. Vamos a comprobarlo.

La segunda fórmula me parece bastante más democrática.

ACTAS CONTRA RELATOS

Si PP y VOX quieren garantizar la máxima fiscalización del 29 de noviembre, deberían crear desde ahora una estructura nacional destinada exclusivamente a ello.

Interventores en las mesas.

Apoderados itinerantes.

Abogados de guardia.

Fotografía inmediata de las actas.

Archivo digital duplicado.

Base de datos propia.

Suma independiente.

Representantes en las Juntas Electorales Provinciales.

Control del escrutinio general.

Reclamación inmediata ante cualquier discordancia.

Recurso ante la Junta Electoral Central cuando corresponda.

Y publicación posterior de los datos para que cualquiera pueda compararlos.

Actas contra relatos.

Papel contra propaganda.

Documentos contra explicaciones.

QUE NADIE NOS PIDA FE

La democracia no es una religión.

No necesita dogmas.

No necesita sacerdotes.

Y no necesita actos de fe.

Necesita procedimientos transparentes.

Necesita controles cruzados.

Necesita adversarios vigilándose mutuamente.

Necesita ciudadanos desconfiados.

Precisamente porque quienes aspiran al poder son seres humanos.

El próximo 29 de noviembre no bastará con decir a los españoles:

«Vayan ustedes a votar».

Habrá que añadir:

«Y vigilen después qué ocurre con su voto».

PP y VOX tienen la oportunidad de demostrar que se toman en serio esa tarea.

Que cubran las mesas.

Que recopilen las actas.

Que estén presentes en los escrutinios generales provinciales.

Que ejerzan todas las reclamaciones y recursos previstos en la ley.

Que comprueben cada suma.

Y que impulsen después una reforma para impedir la destrucción inmediata de las papeletas.

Porque el mejor sistema electoral no es aquel en el que todos confían.

Es aquel en el que nadie necesita confiar porque todo puede comprobarse.

Y vuelvo al principio:

LA DESCONFIANZA ES UN ARMA CARGADA DE FUTURO.

1 pensamiento sobre “29 DE NOVIEMBRE: LA DESCONFIANZA ES UN ARMA CARGADA DE FUTURO”

  1. EL VOTO POR CORREO SE PRESTA A PUCHERAZOS…
    Los votos permanecen varios días en las OFICINAS DE CORREOS, sin que nadie asegure esa cadena de custodia.
    CUESTIÓN DISTINTA ES QUE SE ENTREGARAN POR CORREOS EN LOS JUZGADOS, POR EJEMPLO, para ser debidamente custodiados por la AUTORIDAD JUDICIAL, es decir, POR EL PODER JUDICIAL.
    Correos está lleno de sindicalistas de izquierdas, y de extrema izquierda, y sus directivos son todos gentuza vendida al régimen sanchista…

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