COPLAS A LA RESURRECCIÓN DE MUSSOLINI
O de cómo el Duce volvió a España reencarnado en Pedro Sánchez
Coplas satíricas de pie quebrado, a la manera de Jorge Manrique.

I. DE CÓMO EL DUCE VOLVIÓ DE ENTRE LOS MUERTOS
Cayó el Duce, derrotado,
cuando Europa contempló
tanta guerra;
mas su espectro, disfrazado,
nueva morada buscó
por la tierra.
Ya no vuelve con legiones,
ni con casco militar
ni coraza;
hoy se sienta en los sillones
y se empeña en gobernar
desde la plaza.
No precisa de camisas,
ni del fascio ni el tambor
de otros años;
hoy gobierna con sonrisas,
con promesas de esplendor
y con engaños.
ESTRIBILLO
¡Mussolini ha resucitado!
¡En Pedro Sánchez se ha reencarnado!
Cambió la camisa por el sillón,
pero conserva la misma ambición.
¡Mussolini ha resucitado!
¡Y en la Moncloa se ha instalado!
II. DE LOS DOS SOCIALISMOS Y SU AMOR POR EL PODER
Dos socialismos de mando,
con distinto pabellón
y apariencia;
los retrato disputando
a los hombres la elección
y conciencia.
Uno fue socialista
antes del fascio abrazar
por entero;
otro, según esta lista,
quiere administrar y gastar
nuestro dinero.
Que al final todo consiste
en tener autoridad
sobre el resto;
y el que al mando se resiste
es contrario a la igualdad
por supuesto.
Todo dentro del Estado,
nada fuera del poder
del gobierno;
y el que quiera andar al lado,
sin permiso ni deber,
¡al infierno!
Que aunque cambien de bandera,
de doctrina y de color
cada día,
les seduce la quimera
de mandar como señor
de la alquería.
ESTRIBILLO
¡Mussolini ha resucitado!
¡En Pedro Sánchez se ha reencarnado!
Cambió la camisa por el sillón,
pero conserva la misma ambición.
¡Mussolini ha resucitado!
¡Y en la Moncloa se ha instalado!
III. DE LA DEMOCRACIA QUE SÓLO LES GUSTA CUANDO GANAN
Les perturba la alternancia
cuando toca abandonar
el sillón;
y confunden la arrogancia
con derecho a gobernar
la nación.
Si les votan, son señores,
y la urna es salvación
proclamada;
si otros ganan, son traidores,
y la misma votación,
condenada.
Pues no quieren que otro mande,
ni que pueda gobernar
el contrario;
su apetito es siempre grande
y jamás han de aceptar
otro horario.
Democracia representativa,
liberal y con división
de poderes,
es la norma que los priva
de imponer su decisión
a los seres.
Y así sueñan con un mando
que no tenga que rendir
nunca cuentas;
con quedarse gobernando
sin que nadie pueda abrir
otras puertas.
ESTRIBILLO
¡Mussolini ha resucitado!
¡En Pedro Sánchez se ha reencarnado!
Cambió la camisa por el sillón,
pero conserva la misma ambición.
¡Mussolini ha resucitado!
¡Y en la Moncloa se ha instalado!
IV. DEL LIBRE COMERCIO, QUE TANTO INCOMODA A LOS AMOS
El comercio sin cadenas
les parece un gran error
de la vida;
ponen trabas a docenas
y al honrado productor
nueva brida.
Si la tienda compra y vende
y prospera sin deber
pleitesía,
enseguida el mando entiende
que habrá algo que morder
todavía.
El que arriesga su dinero,
el que inventa y crea pan
con su esfuerzo,
ha de alimentar primero
a los muchos que allí están
sin esfuerzo.
Y si compra en otras tierras,
si comercia en libertad
con cualquiera,
ya le anuncian nuevas guerras
de arancel y autoridad
en frontera.
Que no quieren hombres libres,
ni mercados sin tutor
ni licencia;
prefieren que los equilibres
los disponga algún señor
de su audiencia.
V. DEL DINERO QUE PRODUCEN UNOS Y DISFRUTAN OTROS
El dinero del trabajo
no lo quieren respetar
ni un instante;
siempre encuentran un atajo
para hacerlo tributar
por delante.
Para el pueblo, estrecha mesa;
para el mando, un comedor
opulento;
a los otros se les pesa
cada céntimo y sudor
al momento.
¡Qué magnífica doctrina,
qué admirable vocación
de servicio!
¡El que manda se ilumina
administrando el doblón
del oficio!
Dicen que todo es del pueblo,
que la patria es de los más
necesitados;
mas el pueblo paga el sueldo,
los banquetes y demás
de los mandados.
Y es que el arte de estos amos
no consiste en producir
ni un ochavo;
consiste en que les pagamos
el derecho a decidir
como esclavos.
ESTRIBILLO
¡Mussolini ha resucitado!
¡En Pedro Sánchez se ha reencarnado!
Cambió la camisa por el sillón,
pero conserva la misma ambición.
¡Mussolini ha resucitado!
¡Y en la Moncloa se ha instalado!
VI. DE LOS BANDIDOS DE MANCUR OLSON
Olson habló del bandido
que al pasar deja temblar
la comarca;
y del otro, establecido,
que se queda a recaudar
con su marca.
Uno llega, toma y huye,
sin volver a contemplar
al robado;
otro el impuesto instituye
y prefiere conservar
su ganado.
El bandido estacionario
deja al pueblo producir
cuanto pueda;
pues necesita al tributario
para mañana exigir
su moneda.
Y así cuida del labriego,
no por noble compasión
ni ternura;
sino porque sabe luego
que habrá nueva recaudación
que le asegura.
Mas si crecen las cuadrillas
que del presupuesto son
comensales,
van pidiendo nuevas sillas
y agrandando la ración
de caudales.
Ya no es uno quien nos cobra,
son legiones de señor
bien pagado;
y al que trabaja le sobra
cada vez menos sudor
no embargado.
¡Cuánto bandido ilustrado!
¡Cuánto experto en recaudar
lo ajeno!
¡Cuánto noble acomodado
que jamás ha de sudar
por su heno!
No necesitan navajas,
ni salir a merodear
los caminos;
basta disponer de cajas
de las que puedan cobrar
los destinos.
ESTRIBILLO
¡Mussolini ha resucitado!
¡En Pedro Sánchez se ha reencarnado!
Cambió la camisa por el sillón,
pero conserva la misma ambición.
¡Mussolini ha resucitado!
¡Y en la Moncloa se ha instalado!
VII. DE LAS CUADRILLAS DEL PODER Y SUS PRIVILEGIOS
Unos mandan, otros cobran,
otros viven de aplaudir
al que manda;
y las deudas que nos sobran
las tendremos que asumir
en la banda.
Uno tiene ministerio,
otro cargo de asesor
y despacho;
otro vive del misterio
de servir al gran señor
de su rancho.
Y al que pide que rindamos
cada cuenta del erario
sin demora,
le responden que atentamos
contra el orden solidario
que allí impera.
No se trata de justicia,
ni de hacer prosperar
a la gente;
es el arte y la pericia
de quedarse y disfrutar
permanentemente.
Pues no basta con ser dueño
de la llave del poder
y del mando;
hay que hacer del cargo un sueño
del que nunca despertar
trabajando.
VIII. DE LOS QUE SE PROCLAMAN REDENTORES DEL PUEBLO
¿Qué se hicieron las promesas
de salvar al trabajador
de la ruina?
¿Qué se hicieron aquellas mesas
donde hablaban del sudor
y la mina?
¿Qué se hicieron los discursos
de justicia e igualdad
verdadera?
Hoy se gastan los recursos
con admirable facilidad
y largueza.
Para todos, sacrificio;
para ellos, la ocasión
de servirse;
para el pueblo, el ejercicio
de pagar la contribución
y rendirse.
Y a quien proteste, anatema;
y a quien ose discrepar,
señalado;
pues proclaman como lema
que quien venga a gobernar
sea de su lado.
ESTRIBILLO
¡Mussolini ha resucitado!
¡En Pedro Sánchez se ha reencarnado!
Cambió la camisa por el sillón,
pero conserva la misma ambición.
¡Mussolini ha resucitado!
¡Y en la Moncloa se ha instalado!
IX. DE CÓMO TODOS LOS TIRANOS ACABAN CAYENDO
Recuerde el hombre encumbrado
que el poder ha de caer
cualquier día;
que ni trono bien guardado
ni el deseo de mandar
duran toda la vida.
¿Dónde fueron los imperios,
los desfiles y el clamor
de victoria?
¿Dónde aquellos ministerios
que juraban al señor
eterna gloria?
¿Qué se hizo del Duce altivo,
del imperio que soñó
en la tierra?
¿Qué quedó de aquel cautivo
del poder que se estrelló
en la guerra?
Todo pasa, todo acaba,
toda corte ha de rendir
algún día;
y aquel que hoy nos gobernaba
puede mañana salir
por otra vía.
No es el pueblo una propiedad,
ni los votos un poder
sin medida;
no es la libre voluntad
un permiso para hacer
lo que se pida.
Que las urnas sean las puertas
por las que pueda salir
el soberbio;
que las leyes sean ciertas
y ninguno pueda huir
de su deber.
Que gobierne quien merezca
la confianza popular
soberana;
y si un día desmerezca,
que se pueda retirar
sin más mañana.
ESTRIBILLO FINAL
¡Mussolini ha resucitado!
¡En Pedro Sánchez se ha reencarnado!
Cambió la camisa por el sillón,
pero conserva la misma ambición.
¡Mussolini ha resucitado!
¡Y en la Moncloa se ha instalado!
Ya no saluda desde un balcón,
ahora presume de Constitución.
¡Mussolini ha resucitado!
¡De socialista se ha disfrazado!
Promete justicia, paz e igualdad,
pero suspira por más autoridad.
¡Mussolini ha resucitado!
¡Con sus secuaces ha regresado!
Y entre proclamas de redención,
los contribuyentes pagan la función.
¡Mussolini ha resucitado!
¡Mas también será derrotado!
Que nadie es dueño de la nación,
ni el gobernante de la recaudación.
¡Que lo recuerde todo señor:
quien vive del pueblo no es su propietario;
quien cobra impuestos no es emperador,
ni el contribuyente, su tributario hereditario!
¡Y que se escuche de parte a parte,
desde Badajoz hasta Cataluña:
EL PODER NO ES UNA HERENCIA,
EL ESTADO NO ES UN BOTÍN,
Y EL PUEBLO, CUANDO PIERDE LA PACIENCIA,
PUEDE PONER A LOS AMOS FIN.