En España ya se han superado los 50.000 muertos por Covid, según un informe de Big Data

¿QUÉ ES BIG DATA?
El Big Data es el análisis masivo de datos. Una cuantía de datos, tan sumamente grande, que las aplicaciones de software de procesamiento de datos que tradicionalmente se venían usando no son capaces de capturar, tratar y poner en valor en un tiempo razonable.
Igualmente, el mismo término se refiere a las nuevas tecnologías que hacen posible el almacenamiento y procesamiento, además de al uso que se hace de la información obtenida a través de dichas tecnologías…
Miguel Ángel Mellado
Trescientos mil españoles habrían muerto de coronavirus si el Gobierno no hubiera declarado el estado de alarma el pasado 14 de marzo. Palabra de Pedro Sánchez. Este fue el cálculo apocalíptico del presidente de España para justificar este sábado la petición de ampliar todo un mes más la situación de excepción que rige en el país.
Sánchez no aclaró algo fundamental: si cuando predecía una cifra tan elevada, 300.000 fallecidos, la deducía aplicando el mismo rigor que el sistema de contabilidad oficial utilizado por el Ministerio de Sanidad durante la crisis de la pandemia. Ya es aceptado por todos que los muertos oficiales datados hasta la fecha por el Covid-19 son, en realidad, muchísimos más.
De ser así, los 300.000 muertos presumidos por el presidente del Gobierno, en una especie de ucronía monclovita, para meter miedo y justificar la prolongación del estado de alarma también estarían equivocados. Y serían, como mínimo, medio millón de españoles. Una hecatombe que no llegó a alcanzarse ni tan siquiera en la fratricida Guerra Civil española.
Los tres errores oficiales
Inverence, el grupo de investigación especializado en Big data, formado por matemáticos principalmente, ha probado que durante estos meses la información del Ministerio de Sanidad está desajustada, y no coincide con la suma de muertes acaecidas en hospitales, residencias y domicilios particulares. Cuanto más se prolonga la pandemia en España, la distancia entre los fallecidos reales y los que da el Gobierno, a través de sus diferentes observatorios, va aumentando.
Según el último estudio de Inverence al que ha tenido acceso EL ESPAÑOL, en realidad los muertos por Covid hasta este sábado son alrededor de 50.280. Sí, más de 50.000. Y no los 27.563 anunciados este sábado por Fernando Simón, director del Centro del Control de Alertas y Emergencias Sanitarias. Según los datos del experto jefe Simón, el día anterior murieron ‘solo’ 102 personas por Covid en España, la cifra más baja en los últimos dos meses.
Tal es el grado de confusión en la contabilidad oficial que mientras el Gobierno habla de 27.563 muertos, el Instituto Carlos III, el organismo del Estado que ofrece información sobre la mortalidad diaria, decía este viernes que los muertos por el virus letal eran 30.604, tres mil muertos más que los ofrecidos por Simón.
Pero el error de contabilidad es, aún, superior. José Almagro, director de Inverence, tan minucioso en el trabajo como su equipo, explica las disfunciones que van descubriendo a medida que perfeccionan sus métodos de análisis en esta materia. Han concluido que los muertos totales por coronavirus en España, hasta este 16 de mayo de 2020, serían 50.280.
Así explican este hueco abismal entre los muertos oficiales y los reales. En tres puntos y dos consideraciones finales:
1. Barcelona no suma. Según Inverence, la capital catalana, con 1,5 millones de habitantes, no ha enviado datos de fallecidos desde el 12 de marzo. Y citan fuentes del Instituto Carlos III. La estimación se realiza suponiendo que el número de muertos es proporcional al del resto de Cataluña. Inverence calcula que habría que sumar, en realidad, 4.137 muertos más a los 30.604 que el MoMo decía que había el 15 de mayo en toda España.
2. Informatización parcial. Algunas Comunidades Autónomas tienen registros civiles que no están informatizados. Por tanto, no envían sus fallecimientos en tiempo real al Carlos III y, por ende, al Gobierno.
Las desviaciones más importantes están en Madrid, donde los registros al día alcanzan el 81% de la población. Por tanto, se carece de datos al momento del 19% de los habitantes en la contabilidad del Covid. En Castilla y León solo reportan registros actualizados el equivalente al 66% de la población. También sucede en otras comunidades como Andalucía y Aragón.
Aunque el Instituto Carlos III hace sus cálculos y aplicaciones matemáticas, Inverence, con su sistema, colige que en estos meses ha habido, al menos, 5.852 muertos más por el coronavirus que los registrados oficialmente. Explicación: la deficiente informatización. Por tanto, a los 30.604 oficiales habría que añadir, también, estos casi 6.000.
3. Error en la línea MoMo. Siempre según Inverence, la línea de mortalidad esperada en España, la establecida por el Sistema de Monitorización de la Mortalidad de acuerdo con lo sucedido desde 1980, está mal realizada.
El grupo de Big data, con un análisis profundo del comportamiento de mortalidad, ha detectado que, por ejemplo, en diciembre pasado, en enero y parte de febrero hubo menos muertos por las causas habituales de los esperados por MoMo. De ahí, deducen: como han aumentado los muertos registrados, la letalidad del virus es aún mayor de la oficial. Calculan, pues, que debido a este error en la llamada línea Momo ha habido seguramente 2.500 muertos más por Covid de los admitidos.
Estos 2.500 habría que añadirlos, también, a los 30.604 oficiales.
Finalmente Inverence ha detectado otro elemento deficiente en los cálculos que hace el Instituto Carlos III, en relación con la información entendida como consolidada. Este apartado es difícilmente entendible para quienes no son expertos matemáticos y estadísticos. Pero el grupo de investigadores, con el crédito de su trabajo y pese a la prudencia que utilizan siempre en sus cálculos, entiende que a todas las cifras anteriores con muertos no atribuidos correctamente al Covid habría que añadir, al menos, 7.187 más.
Por tanto, los 30.604 fallecidos por la pandemia hasta el 15 de mayo, siempre según el Instituto Carlos III, serían en realidad 50.280 con todas las sumas anteriores. No obstante, según el informe actualizado, esta cifra variaría en unas decenas a la baja.
Casí 1.100 muertos por millón
De ser así, como todo parece indicar, España lideraría la deshonrosa clasificación de muertos por ratio de población: nos aproximaríamos a 1.100 muertos por millón de habitantes.
Hay que tener en cuenta, además, que nuestro país aún no ha alcanzado el punto cero de la pandemia, ni en muertos ni en contagios. Inverence prevé que, al menos, fallecerán 1.300 personas más. Se llegaría a los 52.000 fallecidos al final del túnel.
Sánchez, malparado
Se mire por donde se mire, en términos de bajas de guerra (expresión que Pedro Sánchez ha dejado de utilizar), el tsunami del coronavirus figurará en las páginas negras de nuestra Historia desde el punto de vista sanitario y político.
Deberán pasar meses para calibrar el impacto que esta crisis tendrá sobre la figura de Pedro Sánchez. Y aún no se ha producido el terrible desenlace económico, con decenas de miles de empresas que morirán y millones de puestos de trabajo desaparecidos.
El líder del PSOE no estuvo especialmente atinado este sábado al presumir de lo siguiente: de no haber decretado el estado de alarma habrían muerto 300.000 españoles. Porque la pregunta que suscita tal aseveración es cuántas muertes nos habríamos ahorrado con el adelantamiento del estado de alarma. Por ejemplo, una semana antes, el 7 de marzo, en vísperas de la celebrada manifestación del 8-M.
Según la Fundación de Estudios de Economía Aplicada (Fedea), de haber actuado siete días antes, el número de casos de coronavirus se habría reducido un 62%. Ergo, miles de españoles no se habrían infectado y no habrían fallecido de coronavirus.
50.000 muertes por Covid-19: el mecanismo de estimación
La cifra oficial de fallecidos por Covid-19 hasta este sábado, según el Ministerio de Sanidad, es de 27.459. La mayoría ya considera este número una infrarrepresentación de la mortalidad de la epidemia. Es sabido que el Ministerio de Sanidad solo cuenta aquellos fallecidos con PCR previo y excluye por tanto a todos aquellos fallecidos a los que no se les ha practicado ese test.
La atención se está centrando ahora en MoMo, el Sistema de Monitorización del Exceso de Mortalidad (por todas las causas), un mecanismo gestionado por el Instituto de Salud Carlos III y diseñado para medir la mortalidad de epidemias y olas de calor. El último informe MoMo, del 13 de mayo, indica que durante el periodo entre el 17 de marzo y el 5 de mayo se ha producido un exceso de mortalidad (muertes por encima del nivel esperado para ese periodo) de 30.604, cifra que, como se muestra más adelante, también infravalora la realidad presente.
Las defunciones inscritas en los registros civiles constituyen la fuente última de toda la estadística de mortalidad en España, incluido el Instituto Nacional de Estadística que con un retraso de dos años ofrece esta misma información. Sin embargo, el cómputo provisional ofrecido por el ISCIII solo considera los fallecidos incrementales en el intervalo temporal que puede llamarse de consolidación, excluyendo, por tanto, la información parcial que se posee antes de dicha consolidación; también excluye aquellos municipios no conectados informáticamente con el ISCIII que suponen aproximadamente un 7% de la población total.
La tabla que se presenta a continuación describe el tanto por ciento de la población representada en cada comunidad autónoma y el intervalo de fechas que el ISCIII está usando para medir la mortalidad incremental en el momento presente. Las tres últimas columnas de la tabla contienen el número de muertes incrementales proporcionado por ISCIII, en el periodo de cómputo y en los municipios correspondientes, el número de fallecidos que proporciona el Ministerio de Sanidad y la estimación de Inverence durante todo el periodo de duración de la epidemia y en todos los municipios.

Muertes incrementales. Inverence
Desde que comenzamos a prestar atención a la medida de la mortalidad incremental, hemos aprendido mucho acerca de los datos, sus correcciones retrospectivas y su interpretación. Por más que nuestras estimaciones han superado en cada momento las cifras que se estaban manejando, desde la posición de ventaja del paso del tiempo, nos hemos quedado cortos: bien porque no disponíamos de ciertas piezas de información, bien por las numerosas fuentes de incertidumbre existentes, bien por nuestra propia interpretación de ciertos datos que posteriormente hemos cambiado, como ocurre a través de los procesos de análisis frecuentemente.
Existen cuatro fuentes de infrarrepresentación de la mortalidad incremental en la cifra ofrecida por el ISCIII. Dos de ellas, sobre las que volveremos a continuación, han sido mencionadas: la exclusión de un conjunto de municipios cuyos registros no están informatizados y la limitación del periodo de cálculo a aquel en que las cifras se encuentran consolidadas. Además, el ISCIII lleva desde el 12 de Marzo sin recibir información de fallecimientos en Barcelona y, por último, la curva que se usa en MoMo como aproximación de la mortalidad esperada está desplazada hacia arriba, de modo que se miden menos muertes incrementales de las que se han producido realmente.
En primer lugar suponiendo que la mortalidad per cápita en Barcelona es igual a la registrada en el resto de Cataluña, y tomando en consideración que la población de Barcelona es el 21.33% del total de la comunidad autónoma, las muertes en ese territorio deben incrementarse en 4.137. Esta es la primera corrección que debe hacerse a la cifra de mortalidad estimada por el ISCIII.
La segunda corrección es de naturaleza similar a la primera y ya ha sido anticipada. El ISCIII recoge mortalidad en el 93% de los registros civiles de España. Pero esta distribución no es uniforme entre autonomías. Así, algunas autonomías cuentan con la totalidad (o casi) de sus registros civiles informatizados, mientras otras presentan porcentajes significativamente inferiores. En particular, dos de las autonomías más afectadas por la epidemia, Comunidad de Madrid y Castilla y León, sólo ven representado en MoMo el 81% y el 67% de su población, respectivamente. Realizando de nuevo la suposición de que la población no representada en MoMo tiene un nivel de afectación por Covid-19 similar al nivel observado en aquellos registros informatizados, se obtienen 5.852 muertos más.
Los cálculos anteriores se basan en comparar la mortalidad observada con la mortalidad “esperada”, según la curva facilitada por el propio ISCIII en los informes MoMo. Esta curva, sin embargo, presenta deficiencias como predictor de la mortalidad esperada. En particular, se construye considerando únicamente el comportamiento a largo plazo (ciclo estacional y tendencia) y deja fuera comportamientos de más corto plazo que contienen información importante de cara a realizar previsiones precisas.
Además, esta “curva MoMo” parece contener algún error en su generación, de manera que su nivel se ha ido incrementando conforme avanzaba la epidemia, algo que no debería suceder. Todos estos factores han llevado a Inverence a desarrollar un modelo para realizar la previsión de la mortalidad esperada durante el curso de la epidemia cuyos detalles pueden consultarse. En el total del territorio español, la mortalidad esperada en el periodo Covid-19 se sitúa según nuestros cálculos en 2.500 muertes menos, y por tanto un exceso de mortalidad de 2.500 muertes más. A efectos prácticos hemos usado la versión más prudente de dicha estimación en la que esa cifra se reduce a 1670 fallecimientos, excluyendo algunas comunidades autónomas en las que las cifras MoMo y las nuestras eran más próximas.
El periodo de cómputo del informe MoMo excluye los intervalos de tiempo en los que el ISCIII considera que los datos de mortalidad no están consolidados. Estos periodos consolidados son diferentes en cada comunidad autónoma. Fuera de tales periodos, el ISCIII espera una mortalidad, en general, mayor que la registrada y, simplemente, los excluye a efectos del cálculo de la mortalidad incremental. Para tener una aproximación de la mortalidad incremental real, ésta debe estimarse en los periodos más recientes, independientemente de que no estén consolidados aún. Este procedimiento arroja la cantidad de 7.187 fallecimientos adicionales a los registrados en las cifras MoMo.
Todo este cómputo eleva a 49.450 la cifra de fallecimientos en el momento presente. Desgraciadamente, todavía se producirán aproximadamente en torno a 1.300 fallecimientos más en las próximas semanas de acuerdo a las previsiones desarrolladas por Inverence, lo que llevaría a España a sobrepasar de largo la cifra de 50.000 muertes incrementales por Covid-19 a corto plazo.
Metodología de estimación
La estimación del número de fallecimientos en el periodo no consolidado presenta problemas muy importantes. Debido a ello hemos adoptado una solución muy conservadora, a riesgo de que nuestra estimación quede corta:1. Se calcula la ratio entre las muertes incrementales observadas en MoMo y los fallecimientos informados por el Ministerio de Sanidad en el periodo en el que los datos MoMo se consideran consolidados.2. Calculamos una ratio de exceso para el periodo no consolidado que es como máximo de 1.2. En comunidades donde el exceso observado en el periodo consolidado ha sido menor del 40%(ratio1.4),suponemos una cota aún inferior.
3. Tomamos como cifra de mortalidad el máximo entre el número proporcionado por MoMo, que como sabemos no está consolidado y puede ser menor del que finalmente se contabilice y el número de muertes del Ministerio de Sanidad para ese día corregido por la ratio indicada en (2).
Fuente: El Español